La pesca
Para
la pesca el hombre Balsapuertino, desde tiempos ancestrales, se valió de toda
clase de medios incluyendo el veneno. Actividad que lo hace hasta hoy, con la
finalidad de sustentar en parte su alimentación. No obstante que su hidrología
posee aguas de poco cauda; por lo tanto, su ictiología se ve perseguida
constantemente, asimismo, sus especies no alcanzan su tamaño normal.
Es
obvio mencionar, que el especio Balsapuertino cuenta con áreas de aguajales y
pequeñas cochas. En época de sol (verano) esas pequeñas cochas y aguajales se
seca considerablemente, momento en que los piscívoros Balsapuertino aprovechan
sus especies para alimentarse.
Para
la pesca generalmente el chayahuita Balsapuertino emplea el anzuelo, tarrafa y,
en número muy reducido la red (trampa); para la pesca por envenenamiento
utilizan la dacha, barbasco; aunque anteriormente empleaban la catahua.
La caza
Desde
tiempos atrás, la caza era una actividad indiscutible para el hombre
balsapuertino, no sólo para su alimentación, sino para ver favorecida su
economía familiar. Para esta actividad, el indígena diestro, también se valió
de toda clase de trampas y armadillos, empleo como armas favoritas los rejones,
lanzas, flechas, macanas labradas de ponas y otras maderas duras. Pero el arma
favorita fue sin duda, la cerbatana o pucuna.
La
fauna mientras no fueron empleadas de fuego y las pieles, no alcanzó tan
tentativos precios, se mantuviera el equilibrio biológico con abundancia de
especies mayores. En la actualidad la caza ha depredado la fauna. Poniendo en
peligro la alimentación del poblador balsapuertino.
Al
iniciar un nuevo milenio, la búsqueda de alimentos mediante la caza y la pesca
es sólo una aventura. Al que caza un animal de regular tamaño suelen llamarlo
suertudo.
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